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Diseño de jardín privado

Diseño de jardín privado

Evaluar los espacios disponibles

El diseño de jardines privados no puede prescindir, en primer lugar, de la valoración de los espacios disponibles. Lo primero que hay que hacer, por tanto, en la creación de un espacio verde, es tomar las medidas del terreno sobre el que trabajarás, ya que obviamente el proyecto habrá que adecuarlo al espacio disponible. Por otro lado, es posible recurrir a algunos trucos visuales para hacer que el jardín parezca más grande de lo que realmente es: por ejemplo, concentrar las plantas en una parte periférica y dejar el césped libre en el centro; o, colocando varias plantas trepadoras que crezcan hacia arriba, para ahorrar espacio y aumentar la sensación de profundidad. En presencia de una parcela muy grande, como un jardín de campo, por ejemplo, es necesario hacer frente a la necesidad de cuidarlo adecuadamente. La solución, en este caso, es muy sencilla, en el sentido de que basta con delimitar la superficie a tratar con una cenefa, un seto o simples macetas, de forma que la porción excluida haga, muy trivialmente, parte del paisaje. La combinación de dos estilos diferentes puede ser una solución creativa para animar un jardín muy grande, mientras que debe evitarse para espacios pequeños.


La topografía

Otro factor a considerar al diseñar jardines privados tiene que ver con la topografía, es decir, el tipo de terreno en el que trabajará. Por tanto, no debemos cometer el error de intentar adaptar el terreno a nuestras intenciones originales. En cambio, será mejor comportarse de manera opuesta, es decir, partiendo de la observación de las condiciones del espacio y luego identificando la solución más adecuada. En resumen, es evidente que en una superficie viva, un diseño regular y rígido estará desafinado, al igual que una superficie totalmente plana difícilmente acomodará las irregularidades de una manera estéticamente agradable. Por lo tanto, es preferible aprovechar las particularidades del lugar a su favor, por ejemplo creando terrazas en presencia de pendientes especialmente pronunciadas. En este sentido, también se deben considerar las pendientes, también porque no es seguro que una planta pueda crecer en colinas o laderas. La construcción de muros o terraplenes será un excelente remedio para esta situación. Pero nada impide, sin embargo, alternar áreas pavimentadas y áreas cultivadas en suelos planos, con especies de jardín clásicas y plantas de jardín de rocas. El diseño, entonces, debe tener en cuenta el terreno de partida.


Diseño de jardín privado: ¿Terreno nuevo o jardín reciclado?

Nada impide, de hecho, crear un nuevo jardín a partir de uno que ya existe, mejorarlo o enriquecerlo: en definitiva, partiendo de cero será importante establecer, ante todo, un planteamiento general, en presencia de un jardín ya existente, tendrá que adaptarse a lo que propone la tierra. No es que esto represente un inconveniente: por ejemplo, se puede aprovechar la situación manteniendo los árboles ya presentes, obviamente solo si están en buen estado, más aún si son plantas seculares, que se realzarán y resaltarán. Un árbol de este tipo, en cambio, también puede tener una importancia práctica, por ejemplo al oscurecer un paisaje desagradable, o al proteger espacios del viento, o al amortiguar el ruido procedente de la carretera. Además, ¿por qué renunciar a un árbol adulto, teniendo en cuenta el tiempo que lleva crecer? Incluso los arbustos, sin embargo, pueden ser explotados, en la práctica revitalizados mediante una operación de poda: si no sabe cómo proceder, es recomendable contar con un profesional o en cualquier caso un experto. Sin embargo, no debe haber escrúpulos en presencia de plantas sufridas y viejas, ya que las enfermedades podrían extenderse y extenderse: mejor eliminarlas en el menor tiempo posible. En el caso de que se cree un jardín desde cero, por otro lado, será bueno evaluar el terreno: si se coloca al lado de una casa de nueva construcción, estará formado por escombros de construcción, que deben ser eliminados y reemplazados con buena tierra, por lo menos durante treinta o cuarenta centímetros de altura. Claramente, el microclima también merece ser revisado con anticipación, entendiendo con este término el conjunto de precipitaciones, temperaturas y condiciones climáticas que afectan al espacio verde. Basta pensar en cómo la influencia del viento puede ser modificada por la presencia de una colina, un grupo de robles o un edificio, o cómo un edificio puede dar vida a una sombra capaz de cambiar significativamente la temperatura. Es evidente, en definitiva, que un jardín situado al pie de un cerro resultará más frío que un jardín situado en lo alto, ya que el aire cálido se eleva hacia arriba, así como una exposición llana al sur será menos soleada. en comparación con una exposición inclinada. Vale la pena recordar, sin embargo, que los vientos, a diferencia de lo que podría pensarse, se intensifican con las paredes. Cuando chocan con un obstáculo inmóvil, como una pared, de hecho, dan lugar a turbulencias especialmente intensas que pueden causar graves daños a las plantas. Mucho mejor, por tanto, contar con un seto, que también contribuye a la creación de un microclima.


Vídeo: Jardín Privado en Pozuelo. Alnus Paisajistas (Junio 2021).